Solo la vida puede conocer la vida

     Ronald Sistek G.

 

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“Es común decir que los árboles vienen de las semillas. Pero cómo puede una pequeña semilla crear un árbol enorme? Las semillas no contienen los recursos necesarios para hacer crecer un árbol. Estos deben venir del medio o ambiente dentro del cual el árbol crece. Sin embargo la semilla contiene y provee de algo crucial: un lugar donde el árbol como un todo comienza a formarse. En la medida que recursos como el agua y los nutrientes se atraen, la semilla organiza el proceso que genera crecimiento. En un sentido, la semilla es una puerta a través de la cual el futuro posible del árbol emerge (Fragmento de la introducción libro Presence – Senge, Scharmer, Jaworski, Flowers:2004)

Poco antes de cumplir 19 años, una cualidad que llamaron, después de varias semanas, una mezcla de disautonomía, prolapso mitral y síncope neurocardiogénico, en la práctica hacían variar mi presión sanguínea, producían mareos y las pulsaciones de mi corazón pasaban de 60 por minuto a 220 y luego a 35 en estado de reposo. Esto sumado a arritmias sinusales marcadas, producto de ser sietemecino según un doctor,  hacía que se produjeran momentos donde la irrigación cerebral era deficiente, el ritmo cardiaco era caótico y perdía el conocimiento por unos segundos. Uno de esos episodios fue especialmente doloroso ya que iba bajando una escalera cuando se produjo. Desperté en la cama de mis padres sin entender mucho, y con miedo profundo. Como consecuencia del miedo acumulado de semanas producto de la carencia de diagnóstico, además de bajar varios kilos de peso, experimenté pánico por un buen tiempo. Dentro de la confusión y a ratos desesperación del momento al ver disminuidas mis capacidades de libertad y una muralla de sensaciones limitantes, descubrí lo que años más tarde significaría como un regalo. Entre sedantes y una mezcla de remedios de prueba, el miedo a no despertar hacía que me resistiera a quedarme dormido. Finalmente lo hacía. Pero cuando despertaba, lo que primero hacía era confirmar que estaba vivo: me pellizcaba el brazo, la cara, porque algunos remedios hacían que perdiera la sensibilidad cutánea, miraba por la ventana y ahí estaban…. los cientos de variedades de verdes en el árbol que se veía desde mi ventana… las decenas de tonos de celestes del cielo…. las mágicas formas cambiantes de las nubes con sus muchos tonos de blanco… los múltiples matices de la luz tamizada por las nubes… y agradecía por horas el milagro de la vida a través de esa ventana. Esta experiencia me transformó para siempre. Fui consciente del aparecer y de cómo en el aparecer era yo el que también aparecía con cada descubrimiento de color, forma, tono, sensación, imagen, emoción, luz, recuerdo, agradecimiento.

Aprendí con los años, volviendo a esta experiencia vivida, de la inmensidad de lo pequeño… de la sobreabundancia de lo simple… de la naturaleza descentrada de la mente y la consciencia ya que mi cuerpo era parte relevante del estar vivo… del cambio en el conocer cada cosa cada día de una manera diferente… de la experiencia espiritual que nace del aparecer… y vuelvo muchas veces a esa memoria, como ahora.

La posible emergencia del árbol descrito en la introducción del libro Presencing, a través de la semilla, que es su vehículo, nos da una señal de lo que está en la fuente del concepto de estar en presencia: el verdadero desafío para comprenderlo radica no en lo abstracto sino en lo sutil de la experiencia.

Desde una aproximación a la cognición que trajo William James a fines del siglo XIX donde decía que había dos maneras de pensar y aprender: desde el razonamiento lógico y desde la experiencia intuitiva, le hemos dado mucha más relevancia al razonar como centro del aprender en nuestra educación. Investigaciones en los campos de las ciencias cognitivas y neurociencias, nos dan evidencia de que la actividad cerebral dedicada a procesos de razonamiento lógico representan el 0.001% de sus ciclos. La diferencia es dedicada a la experiencia intuitiva. Esto ha sido central en el desarrollo de la inteligencia artificial, la cual, en el siglo XXI se está delineando con un énfasis en lo que llaman intuición artificial ya que es un campo inmenso de posibilidades para el desarrollo de nuevas capacidades en ese ámbito. La experiencia es masivamente la fuente de aprendizaje y conocimiento y desde ahí se produce un baile con la conceptualización de modelos desde el razonamiento lógico y vuelta hacia la experiencia intuitiva para rescatar patrones que nos permiten hacer sentido individual y colectivo. Esta es la base de la teoría dual de procesos que esboza Daniel Kahneman, premio nobel de economía 2002, en su libro Thinking Fast and Slow, cuyo fundamento nace de los estudios de William James, más conocido por su trabajo en sicología experimental, pero cuyo aporte a la fenomenología fue clave para el entendimiento del aparecer, del conocer y de los cambios en el conocer.

Hemos sido sobreentrenados, en occidente, en la idea de que la materia es sólida y la experiencia es esfumosa… pero si “suspendemos” lo que conocemos, como diría Francisco Varela, vemos que la materia es impermanente, está en flujo de cambio todo el tiempo, a pesar de que en nuestra escala temporal pareciera a veces lo contrario. Y es la experiencia la que estaba ya ahí antes,  la que está más cerca del fenómeno, es decir, la experiencia es mucho más sólida y la materia esfumosa. Yo no puedo entender lo que es estar vivo a menos de que yo esté vivo. Y dónde estoy vivo? En el aparecer de cada momento, en el fenómeno emergente, en la experiencia. En su libro “Fenómeno de la Vida”, Varela declara que lo que ha querido desarrollar en él es una comprensión del fenómeno de la vida  en toda su gloria y majestad. Esto quiere decir evitar caer en la tentación dominante de partir del universo impersonal y muerto de la física para luego verse forzado, casi a contrapelo, a rescatar de ahí lo vivo, cuya especificidad es lo individual creador de significado….La conclusión a la que estos ensayos apuntan es que lo central es una circularidad inalienable entre el acto de conocer y vivir, entre el universo de lo vivo y el conocer como objeto de estudio.

Si queremos comprender lo básico en el camino del conocer y los cambios en el conocer que representan el aprender, debemos al menos entender tres cosas respecto a la naturaleza de la mente y la conciencia.

Las tres falsas creencias

  • La primera falsa creencia tiene que ver con que la mente está en el cerebro y más allá, con que la inteligencia o los procesos cognitivos existen solo en el cerebro.

La naturaleza descentrada de la mente

Desde pequeños nos hacen creer que las elaboraciones significativas se producen en el cerebro humano como si fuera un computador donde se recibe información, se elabora y se responde.

Sin embargo existe toda una experiencia intuitiva, emocional, pre-conceptual que está ahí, previa a la elaboración incluso del lenguaje. Representa toda una experiencia en si misma que es el motor hacia la totalidad del fenómeno. Existe un saber hacer corporal, un flujo que acompaña al fenómeno en sí mismo.

Pensamos con el cuerpo y en el cuerpo, de una manera que no es de pedazos conceptuales. En palabras de Varela, “el saber y conocer no tiene que ver con ir a atrapar pedazos de información, el saber hacer (know how) tiene que ver con las preferencias, los rechazos,  todo lo que tiene sentido, tiene contenido, tiene intención, es un abrazo de lo que está ahí y todo ello constituye parte de la experiencia completa, el fenómeno, como organismo, a lo que aparece como el mundo.”

  • La segunda falsa creencia tiene que ver con la percepción de que los fenómenos se pueden estudiar solo separadamente, de que si no se comprenden las partes, no se comprende el todo.

De las partes al todo. Los fenómenos emergentes integrados

El cambio de percepción de las partes al todo ha significado un proceso en distintas disciplinas, con distintas velocidades y profundidades que ha durado más de un siglo.

El énfasis en las partes ha sido llamado reduccionista o mecanicista, mientras que el énfasis en el todo ha sido catalogado como holístico o ecológico. El pensamiento detrás de la perspectiva holística se llamó “pensamiento sistémico”. René Descartes fue el elegido como para representar la etapa dominante, previa al pensamiento sistémico, que es el pensamiento macanicista, al desarrollar su método analítico que consistía básicamente en desgranar fenómenos complejos en partes para comprender el comportamiento del todo desde las propiedades de las partes. El universo para Descartes se comportaba como una máquina incluyendo a los organismos vivos. Esto venía de su creencia de que había dos aspectos de la realidad: el de la mente y el de la materia. Newton completó este set mecanicista integrando las mecánicas Newtonianas que fueron el broche de oro de la ciencia del siglo XVII.  Desde mi perspectiva, se ha sobre-descalificado el reduccionismo; y sin embargo era necesario para poder desarrollar y abrirse a nuevas posibilidades como el pensamiento sistémico y el entendimiento del todo.

El punto ciego de la mirada cartesiana tiene que ver con que los sistemas no pueden ser comprendidos por análisis. Las propiedades de las partes no son propiedades intrínsecas pero se pueden comprender solo en el contexto de un sistema mayor. El fenómeno del todo es contextual, no analítico, integrando patrones perceptuales. De una manera, lo holístico, lo ecológico se comprende desde las redes conceptuales y experienciales para poder comprender no solo ecosistemas, pero la naturaleza misma de la vida.

Cuando uno piensa un proceso, aparece como separado, local, independiente, pero cuando uno experiencia algo, emerge como unificado. Quizás el gran logro de la ciencia del siglo XX fue precisamente ese, el entendimiento de los fenómenos emergentes como la unificación de las partes y piezas de la observación parcial de procesos emocionales, corporales, racionales, perceptuales, etc., con una identidad específica.

En palabras de Varela: “Los fenómenos emergentes introducen una manera  de ser, una categoría ontológica nueva, ni física ni efímera…. con una identidad emergente, única.”

La naturaleza de la mente no es ni existente ni no existente. Está repartida por el cuerpo y es al mismo tiempo efectiva.

  • La tercera falsa creencia tiene que ver con que la mente es un fenómeno individual.

La intersubjetividad o empatía. Mi mente no existe sin tu mente

Las neuronas en imagen o espejo, que se activan en pequeñas islas en nuestro cerebro cada vez que experimentamos empatía en distintos ámbitos y profundidades no es algo que tenga larga data en la neurociencia. La intersubjetividad está enraizada en la historia previa al lenguaje y permite que en el lenguaje se produzca esta experiencia de empatía. La mente está distribuida en el campo social, es un proceso y no una cosa. Esta idea de que la mente es un proceso es una manera de describir los sistemas vivos:  se pueden describir desde la perspectiva de un patrón de organización, desde la perspectiva de una estructura (disipativa) o bien desde la perspectiva de mente o proceso que emerge del sistema vivo. El trascender nuestro territorio para ponernos en el lugar del otro y experienciar desde esa posición es el proceso básico humano de intersubjetividad. Hay toda una conversación desde hace ya unas décadas respecto cómo cultivar la empatía y de cómo éste aprendizaje debería ser parte del currículum básico en educación pre escolar y escolar tal como aprendemos lenguaje, matemáticas o historia.

Estas tres perspectivas definen la naturaleza de la vida humana y del aprender: un yo descentrado y dinámico, el aparecer como fenómeno integrado emergente que permite conocer desde el vivir consciente y el carácter constitutivo de la empatía como fundamento del amor humano y como experiencia previa incluso al lenguaje.

Parafraseando la relación entre la semilla y el árbol, diría que estas perspectivas son la puerta a través de la cual el futuro posible de cada experiencia emerge.

Existe una circularidad entre conocer, aprender y vivir……la conciencia colectiva que emerge dado que mi mente no existe sin tu mente,  se fundamenta en la naturaleza descentrada de la consciencia y la mente como proceso; existe un proceso individual y uno colectivo simultáneamente… la naturaleza de la vida se nutre al estar yo vivo… yo estoy vivo en el aparecer consciente del momento a momento… desde ahí conozco y aprendo…

No es raro que un par de conversaciones que tuviera Otto Scharmer y Francisco Varela, delinearan un movimiento interesante y relevante para abrir las puertas hacia el estado de Presencing, uno de los varios movimientos que tiene el proceso U para sumergirse en estados más abiertos para desde ahí co-cristalizar lo nuevo. Este movimiento tiene que ver con cruzar tres umbrales según Varela: suspender,  redireccionar y deajr ir. Esto que parece sencillo es en realidad un desafío para la vida. Suspender tiene que ver con diluir nuestros flujos habituales de pensamiento, con colgar nuestros supuestos y la voz del juicio, como el gesto básico para abrir las puertas de la percepción. Redireccionar tiene que ver con mirar el fenómeno en toda su complejidad, en todo su esplendor, sin un modelo mental específico, tiene que ver con trascender el dualismo del sujeto/objeto del modelo mental del solucionador de problemas, tiene que ver con el abrirse al no saber, sosteniendo el todo, así como en la antigüa China representaban a la mente con un corazón, es observar con el corazón, abrir el corazón; tiene que ver con observar con nuevos ojos. Finalmente el dejar ir es la puerta para, como dice Otto Scharmer, pasar por el ojo de la aguja que te permitirá el dejar venir lo nuevo, tiene que ver con el compromiso con el todo, con abrir la voluntad hacia lo emergente. Para acceder a la experiencia en su totalidad, decía Varela, hay que desarrollar capacidades en el método fenomenológico, la introspección sicológica y las prácticas contemplativas… y asi lograr describir el fenómeno en primera persona y en el momento presente con toda su profundidad. El tomar consciencia es el viaje de cruzar los umbrales del suspender, redireccionar y dejar ir conscientes del aparecer del momento a momento, dinámicamente, y perpetuamente…. una vez escuché a brother David Steindl-Rast compartir que la eternidad era justamente eso:  estar presente en el aparecer de cada momento, perpetuamente en ese estado impermanente…

De muchas maneras, el momento de caminar hacia el estado de presencia, abiertos al aparecer y a la novedad que eso trae, sin juicio, sin modelos preestablecidos se unen con los tres momentos que tienen que ver con el conocer y el vivir. Cómo integramos definitivamente la naturaleza descentrada de la mente, suspendiendo la idea de que nuestra mente está radicada en el cerebro, conociendo desde todo nuestro potencial?; cómo redireccionamos nuestra manera de ver el fenómeno abriéndonos al fenómeno emergente unificado con el todo y a toda la experiencia que eso trae?; cómo dejamos ir nuestra necesidad de preentender los fenómenos integrando al otro intersubjetivo en nuestra apreciación del universo, ya que mi mente no existe sin tu mente, y así favorecer lo que aparece al dejar venir cada experiencia?

Y reflexionando sobre esto,  vuelvo a agradecer el milagro de la vida desde esa ventana, observando ahora los árboles que aparecen frente a mí, los verdes, las nubes, los infinitos blancos, la emoción, lo simple, el conocer, la experiencia espiritual que nace del aparecer… y sé que estoy vivo, ahora sin pellizcos… solo la vida puede conocer la vida.

 

Liderazgo en tiempos de cambios profundos

 

Ronald Sistek G.

 

 

 

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Durante una planificación estratégica, un grupo diverso de una compañía llevaba varias horas compartiendo el proceso y sus aprendizajes. En el momento de definir colaborativamente la meta para la compañía, emergió uno del grupo y propuso su creación, la cual experimentó muy pocas modificaciones de parte de los gerentes y directores. Quien había escrito la meta de la compañía era uno de los choferes de reparto. Durante la retroalimentación del grupo, el gerente general, un poco incómodo, reconoció que le hubiese gustado que su creación personal fuera la meta de la compañía pero que la creación colectiva, liderada por el chofer de reparto, era inmejorable.
Esta simple retroalimentación contiene algunas evidencias respecto no solo al concepto de liderazgo, sino que a múltiples perspectivas de la experiencia misma de liderar.

Vivimos en un mundo que muchos asocian con el concepto VUCA (Pietersen, 2010) cuyas características traducimos como Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo. El liderazgo está enfrentando la volatilidad de los rápidos cambios a escalas mayores, la incerteza de la predicción futura de resultados esperados al comprobar que pequeños ajustes en un espacio puede tener resultados acumulados y masivos en otro, la complejidad inherente cuando componentes interconectados y múltiples no responden a soluciones simples y unidimensionales y la ambigüedad en el significado e impacto futuros de los eventos… así lo comenta Nick Petrie, del Centro de Liderazgo Creativo. Esta realidad nos hace poner atención a fenómenos que hasta hace un tiempo no eran relevantes y menos, representaban características que deberían tener quienes conducen o intentan conducir a las organizaciones y comunidades. Los que llamamos líderes están teniendo y tendrán que desarrollar capacidades para enfrentar lo emergente en distintos estadios de las organizaciones, comunidades y sociedad civil… y las novedades que esa emergencia trae consigo. Lo que emerge desde niveles menores de complejidad no puede predecirse ni se puede controlar: aparece.

Tenemos la falsa creencia de que los líderes nacen o se hacen….o se designan…incluso tendemos a creer que el individualismo carismático genera liderazgo y entregamos nuestro empoderamiento a ese líder.

Muchas expectativas e ilusiones se construyen alrededor de los líderes y en muchas ocasiones sólo mantienen el statu quo de dependencia y pasividad en los seguidores. El comando y control se ha perpetuado en culturas que van aumentado en conciencia integrada.  Es como si hubiéramos fabricado los seres humanos una cultura de la dependencia, basada en el miedo,  característica propia de la herencia de las jerarquías que data de hace unos  8.000 años atrás. Esta cultura del miedo sumada a la supresión de lo femenino producto del patriarcado como modelo, son patrones que acarreamos hasta nuestros días. Ambos patrones, sumados a una desvinculación profunda con el mundo natural, han generado  una cultura de la separación: separación con nosotros mismos, separación con el otro y separación con la naturaleza. Este fenómeno desarrolló varios estilos de liderazgo. Cuál es el rol del liderazgo en esta realidad sociocultural compleja y en los paradigmas emergentes? A veces parece largo el camino de restablecer un equilibrio en las dinámicas individuales,  relacionales y sistémicas…

Qué es liderazgo?

Si buscamos en la etimología de la palabra líder, ésta tiene dos raíces, una latina y una indoeuropea. Según varias fuentes, la más aceptada corresponde a la última. La palabra guía proviene de una antigua raíz indoeuropea, weid, que significa ver. Sin embargo otra fuente indica que la palabra líder proviene de la misma raíz proto-indo-europea, escrita como “Leit”, (la cual da origen a la palabra en inglés lead), que significa “ver más allá” o “cruzar un umbral”. Podríamos decir que liderar tiene que ver con el cruzar un umbral, ver más allá de lo que normalmente se ve para luego guiar o mostrar posibilidades.

Y la realidad es que si no hay seguidores, los líderes carecen de sentido. Lo mismo para los seguidores, pues si no hay líder no habrá seguidores. Interesante la aparición de estas dos dimensiones: la individual y la grupal. Liderazgo de nosotros mismos y liderazgo en lo relacional.

El líder como héroe

Como plantea Margaret Wheatley: “Porqué insistimos en esperar líderes-héroes? Quizás porque damos por hecho ciertas cosas:

  • Que los líderes tienen las respuestas. Saben lo que hay que hacer.
  • Que la gente hace lo que se le dice. Sólo hacen falta buenas instrucciones y planes precisos.
  • El elevado riesgo requiere elevado control. A medida que las situaciones se vuelven más complejas y difíciles, el poder necesita subir a los líderes (que saben lo que hay que hacer)”

Es como si, producto de esta cultura de la dependencia, esperáramos líderes héroes que nos salvaran y solucionaran todo, generando incluso un arquetipo de éste y una adicción cultural hacia ésta estructura. Hoy se está evidenciando una sobrecarga individual en este estilo de liderazgo que está haciendo replantearse el rol.

 

Perspectiva histórico-evolutiva

“La sicología del ser humano maduro es un proceso en espiral desplegado, emergente, oscilante, marcado por una progresiva subordinación de viejos sistemas de comportamiento de bajo orden hacia nuevos sistemas de orden mayor, en la medida que los problemas existenciales del ser humano van cambiando.” Claire Graves

Es interesante revisar esta relación de líderes y seguidores desde la perspectiva histórico-evolutiva, en relación a la manera como el ser humano se ha ido organizando y cómo en cada tipo de organización hemos significado el estilo de liderazgo.

Frederic Laloix, en su libro “Reinventing Organisations”, expone una perspectiva de éste tipo, indicando que el ser humano ha pasado en su proceso histórico-evolutivo por varios memes que representan la visión del mundo que describen sistemas bio-psico-socio-culturales emergentes,  cualidad de la consciencia integrada anidadamente a través del tiempo en forma de espiral expansiva (ver Dinámicas en Espiral de Don Beck y Chris Cowan, ver perspectiva de vmemes o memes de valor de Ken Wilber).

Así, como plantea Laloix,  en las organizaciones rojas, la característica principal es la de un jefe en ejercicio del poder generando miedo como aglutinante de la organización. El estilo de liderazgo lo caracteriza como de tipo predatorio. La metáfora de esta categoría es la manada de lobos y la innovación es la división del trabajo y el comando autoritario.

En las organizaciones ambar, la característica principal es la pirámide jerárquica con roles formales y estructura top-down de comando y control. El estilo de liderazgo lo caracteriza como paternalista autoritario. La metáfora de esta categoría es la armada o estructura militar y la innovación son los roles formales y los procesos.

En las organizaciones naranja, la característica principal es la meta para ganarle a la competencia, maximizar utilidades y crecer. El estilo de liderazgo lo caracteriza como enfocado a la tarea y a la meta. La metáfora de esta categoría es la máquina y la innovación es la rendición de cuentas, la meritocracia y la innovación en sí misma.

En las organizaciones verdes, la característica principal es que dentro de la pirámide clásica, su foco ahora es la cultura y el empoderamiento para lograr la motivación extraordinaria de sus empleados. El estilo de liderazgo lo caracteriza como orientado al consenso, la participación y el servicio. La metáfora de esta categoría es la familia y la innovación es el empoderamiento, la cultura basada en los valores y el modelo de los stakeholders (o partes interesadas).

En las organizaciones turqueza (Teal), la característica principal es que la autogestión reemplaza a la pirámide. El estilo de liderazgo es de un liderazgo distribuído, con justicia interior y propósito como motivación y vara de medida primaria. La metáfora es un organismo vivo y la innovación es la autogestión, el sentido de unidad (wholeness) y el propósito evolutivo.

Tenemos así estilos de liderazgo predatorio, paternalista autoritario, enfocado a la tarea, orientado al consenso y de liderazgo distribuido. En cuál de éstas caracterizaciones se encuentra nuestra organización o nuestras prácticas de liderazgo?

 

 

Perspectiva organísmica

Desde la perspectiva individual, el liderazgo tiene que ver con la presencia de lo vivo en nosotros y de cómo generamos la coherencia de nuestro potencial. En palabras de Andreas Weber “con un sentido ampliado de lo vivo, la gente contribuye al vivir del todo del cual forman parte. Vivir desde la conexión interior para que la energía creativa agregue energía al sistema y agregue más a la vida. Lo vivo tiene que ver con los principios globales y actitudes que promueven la emergencia de procesos abiertos, mutuos, cooperativos…. es un entendimiento de los procesos profundamente creativos, poéticos, expresivos, encarnados en los organismos vivos”.

Desde la perspectiva organísmica conductual, podemos decir que muchas de nuestras reacciones podrían ser identificadas por alguna o algunas de estas características dependiendo de desde dónde nos movemos para decir lo que decimos o para reaccionar como reaccionamos. Pareciera ser que podemos, frente a un mismo estímulo, reaccionar de maneras distintas dependiendo del lugar desde donde operamos como líderes de nosotros mismos. La neurofisiología tiene una aproximación biológico conductual bien interesante también y dice que nuestros resultados, en sus etapas iniciales se pensaba que dependían de nuestro comportamiento, y detrás del comportamiento estaba el pensamiento. Según investigaciones recientes, se logró establecer vinculación entre pensamientos, sentimientos, emociones y más profundamente, los órganos de nuestro cuerpo. Los órganos y su estado como gatillantes de estímulos emocionales desde donde se identifican con sentimientos que nos llevan a tener ciertos pensamientos que inciden en nuestra conducta, la cual define nuestros resultados. En fin , otra interesante aproximación desde la complejidad humana. Dónde llevo mi atención e intención? Desde dónde digo lo que digo? Una perspectiva que abre posibilidades enormes es comprender la fenomenología de la expresión y de la escucha.

Tenemos consciencia de que está todo mucho más íntimamente relacionado de lo que creemos?  Lo que comemos y cómo tratamos a nuestros órganos incide directamente en nuestro estado de consciencia al interactuar con otro?  Tiene relevancia en nuestro estilo de liderazgo?

Perspectiva del futuro emergente, el punto ciego del liderazgo

Otto Scharmer y Katrin Kaufer (3), en su libro “Liderando desde el Futuro Emergente”, entrevistando a un CEO de una compañía de seguros llamado Bill O´Brien, nos comentan que el mayor insight de O´Brien como líder del cambio transformacional de su compañía, era que: “El éxito de una intervención depende de la condición interior del que interviene” que los autores significaron como: “el éxito de nuestras acciones como agentes de cambio no depende de qué hacemos o cómo lo hacemos, pero del lugar interior desde donde operamos. Podemos decir que ese es el punto ciego del liderazgo: podemos observar qué hacemos y cómo lo hacemos; pero la calidad de la fuente o lugar interno  desde donde operamos en el ahora, tiende a estar fuera de nuestro rango de observación normal, atención y consciencia”… Volviendo al ejemplo inicial, podríamos decir en el lenguaje de éstos autores que el chofer de reparto, experimentó su liderazgo, permitiendo que en un momento conectara con su fuente, sintiera y presenciara su más alto futuro posible, su futuro emergente. Pareciera que liderar y nuestros haceres tienen que ver con algún nexo entre la conexión con lo que somos y el aparecer del futuro que emerge. Con permitir ese momento de “presencing” (una mezcla de presencia y sentir) gatillado por momentos de deconcentración o “stillness”, dejando ir creencias para permitir que emerja el mejor futuro posible, o el dejar venir desde lo individual y desde lo grupal,  actuando como líder facilitador de un proceso colectivo.

Ahora bien, esto solo es posible generándose un campo social, descripción de los mismos autores como el “sostener” el espacio social.  Este campo social se genera experimentando los niveles más profundos posibles de escucha y conversación…caminando hacia la empatía y más allá. Esto significa que para poder experimentar el máximo potencial humano, debemos generar espacios sociales libres de miedo y donde crezca entonces la confianza.  Al miedo y a la confianza  les cuesta coexistir en campos sociales. Donde emerge uno, el otro desaparece. Tenemos claridad de esto desde nuestras prácticas de liderazgo? Somos capaces de cocrear campos sociales de confianza donde se multiplican las posibilidades para el ser humano? Cómo facilitamos momentos para volver a nosotros mismos y desde ahí funcionar en el mundo? Como nos abrimos al liderazgo conscientes desde donde operamos, intencionamos y ponemos atención, así como desde dónde escuchamos y nos comunicamos?

Las 7 capacidades de liderazgo según Otto Scharmer

  1. Contener el espacio: Escuchar lo que la vida nos pide que hagamos
  2. Observar: Prestar atención con la mente totalmente abierta
  3. Sentir: conectarse con el corazón
  4. Presenciar: Conectarse con el origen más profundo de su ser y su intención
  5. Cristalizando: Acceder al poder de la intención
  6. Haciendo prototipos: Integrando cabeza, corazón y manos
  7. Realizar-Actuar: Tocando el Violín Macro

liderazgo 3

Perspectiva evolucionista

“Desde una perspectiva evolucionista, según José Luis Escorihuela (Ulises), se entiende el liderazgo como una estrategia adaptativa de coordinación social. Según esta teoría no hay líderes a priori, cualquier persona puede jugar un rol que emerge en el propio proceso grupal, aunque algunas personas, dada su personalidad,  tienen más posibilidades que otras.”

Podríamos decir que desde la perspectiva individual, todos estamos llamados a liderarnos a nosotros mismos, a dejar florecer todo nuestro potencial humano, a permitir que emerja lo mejor de nosotros mismos en cada momento. Desde la perspectiva grupal, entendemos a los colectivos, organizaciones, empresas, etc.,   como comunidades llenas de líderes. Dentro de un ambiente donde el miedo disminuye y somos capaces de legitimar al otro, puede emerger el liderazgo de uno cualquiera que esté preparado tanto en su empoderamiento personal, como en su estado emocional, tal como lo vimos emerger en el ejemplo con el que comenzamos éste artículo, dentro de un marco de seguridad cocreado en un campo social.

Es interesante esto del liderazgo grupal. El mismo Thich Nhat Hanh sugiere: “Es posible que el próximo Buda no asuma forma de individuo, sino de comunidad (una comunidad que ponga en práctica la comprensión y la solicitud amorosa; el vivir pendiente del otro)

 

 

Perspectiva de los sistemas vivos y la complejidad

Desde la perspectiva de los sistemas vivos, aparece un aporte desde estudios efectuados con miles de líderes. Lecciones para Líderes se llama el artículo, una invitación a educadores y agentes de cambio.  En él, Fritjof Capra, Margaret Wheatley, Donella Meadows y Joanna Macy han sido inspiración y aporte desde el Centro de Ecoliteratura (Center for Ecoliteracy).  La capacidad de facilitar rindiéndose a la ilusión de que uno puede dirigir un sistema vivo es una de las aproximaciones de Humberto Maturana y Francisco Varela en sus trabajos,  en término de cambios sistémicos: “uno nunca puede dirigir un sistema vivo”. Esta cualidad es una de las características de los líderes de cambio. Los líderes eficientes reconocen primicias o novedades emergentes, nutriendo redes de conexión y comunicación, creando ambientes de apoyo mutuo y confianza, motivando el cuestionamiento y recompensando la innovación. De la misma línea es la capacidad de autoorganización: la vida,  en los sistemas u organizaciones, siempre intenta generar algo nuevo y esta propiedad de los sistemas vivos es el origen del desarrollo, aprendizaje y evolución. Favorecer la autoorganización es entonces capacidad de liderazgo. Tomando la naturaleza como maestra, el trabajar en distintos niveles de escala es otra capacidad de un líder. El entendimiento de los sistemas anidados para escoger el sistema en el cual deben generar el cambio y cómo influye en el resto de los sistemas pareciera ser otro desafío del líder. Aprovechar las oportunidades cuando se presentan y prepararse para ser sorprendido son otras dos cualidades para liderar cambios. Un llamado a poner atención e intención en todo momento, facilitará el actuar en el momento pertinente estimulando al sistema y manteniéndolo estable pero lejos del equilibrio.  El estar preparado para sorprenderse tiene que ver con la no linealidad del cambio y con el concepto de propiedades emergentes del sistema producto de esa no linealidad.

 

Para muchos en nuestros días, el resignificar las organizaciones o el camino para una gestión más integral y sistémica pasa por reinventar el liderazgo… quizás esa es una de las razones por las que vemos tantos calificativos y programas para enunciar modelos de liderazgo: integral, sistémico, generativo, de servicio, evolutivo, orgánico, primal, transformacional, adaptativo, basado en valores, auténtico, situacional, dinámico,  etc.

Dado los desafíos actuales, donde necesitamos mudar desde paradigmas centrados en el individualismo, en la separación, en el ego, hacia paradigmas centrados en la colaboración, la confianza, la unidad, la interrelación e interdependencia de todos los fenómenos, el desarrollo del liderazgo necesita ser multidimensional. El liderazgo pareciera ser más un proceso, un viaje, un camino que considera por un lado un fuerte desarrollo interior, seguido de entendimientos relacionales y sistémicos; tres dimensiones que coexisten simultáneamente.

Recuerdo un libro de Salim Ismail llamado Organizaciones Exponenciales donde, en uno de sus capítulos reflexionando de la temática del liderazgo asociado al uso de tecnología, big data, algoritmos, para optimizar y aumentar la productividad, aparecen características claves del liderazgo como adaptación al cambio, coraje y perseverancia para lograr aprendizaje permanente e inmediato para generar cambios disruptivos. Lo interesante de los comportamientos de adaptación al cambio, coraje y perseverancia es que se fundamentan en emociones. Para muchos, ese desarrollo emocional no se puede entrenar:  “A uno lo contratan por capacidades técnicas y lo despiden por falta de capacidades emocionales y relacionales”, me comentaba un exgerente de una compañía minera.

Las características de la inteligencia emocional en el modelo de Daniel Goleman, autor del libro La Inteligencia Emocional en la Empresa y del modelo de Liderazgo Primal,  son, según el autor, la base de la eficiencia del líder: empatía, actitud de servicio, autenticidad, toma de conciencia, colaboración. Podemos generar transformación en un adulto? Mi creencia y experiencia me dice que sí. Viendo cambios paradigmáticos en mí mismo y en otros, creo que las competencias emocionales y relacionales se pueden desarrollar.

Como diría Bill O`Brien a propósito de los cambios profundos – en la manera como las personas piensan, en qué creen, y como ven el mundo – son difíciles, si no imposibles de alcanzar con el sólo cumplimiento. Reflexionando en veinte años de dirigir el cambio hacia ambientes de trabajos más basados en valores, el director ejecutivo, hoy jubilado, de Hanover Insurance dice: “Lo que no entienden los que insisten en que la administración imponga el cambio cultural es que un valor sólo es un valor cuando se adopta voluntariamente”.

“Un buen liderazgo no tiene que ver con hacer que todos te sigan. Un buen liderazgo es ayudar a la comunidad y organización a sacar la mejor parte de cada contribución individual. Un buen líder organiza o cataliza una colaboración de pensamiento y acción que cultiva y cosecha la contribución única de cada miembro para el entendimiento y éxito colectivos. Los mejores líderes son como los mejores maestros o padres: permiten que sus grupos de manera independiente puedan nutrir y utilizar sus recursos.” (Extraído de un artículo de Co-inteligencia, del Instituto de Co-Inteligencia liderado por Tom Atlee.)

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De héroes a facilitadores

Margaret Wheatley propone transformar el liderazgo modificando la percepción del héroe hacia anfitriones o facilitadores. Tiene mucho sentido comprender a un líder en su capacidad de facilitar un proceso grupal, permitiendo que la inteligencia colectiva se manifieste. Volviendo al ejemplo inicial, en ese grupo de 8 personas que juntos sumaban 380 años de experiencia humana….porqué vamos a suponer que un gerente general de 42 años va a tener más capacidad de liderazgo en una situación específica que un colectivo de 380 años de experiencia? La realidad es que el liderazgo emergió en el momento preciso y el trabajo colaborativo permitió la cocreación de una “inmejorable meta”, en palabras del propio gerente.

El desafío es cómo una organización, una comunidad, puede ver a través de muchos ojos, integrando creativamente la diversidad, las maneras de percibir, las muchas maneras de conocer y de los cambios del conocer que es el aprender.

Lo que queremos conservar

En un mundo cada vez más VUCA, como comentaba arriba: volátil, incierto, complejo y ambiguo, donde las organizaciones enfrentan entornos cambiantes a velocidades de cambio que no habíamos visto antes, donde la interdependencia está en aumento exponencial y la conciencia de esa interdependencia está cada vez más reducida en el ser humano, como llevamos a las organizaciones al siguiente nivel de madurez?, como ejercemos un rol de liderazgo acorde a nuestros tiempos de cambios profundos? Qué necesitamos conservar para producir los cambios que necesitamos ver?

Dado que estamos entrando en una época donde tenemos que desarrollar maneras de conservar la vida en todas sus manifestaciones, qué tipo de liderazgo eso requiere? Qué estilos de liderazgos son los esperados de  manera que el resultado sea el florecimiento de una nueva cultura y entendimiento del mundo? Qué condiciones deben crear los líderes de manera que el centro sea el bienestar de todos en nuestras organizaciones y de todas las especies en los sistemas mayores?

Algunas reflexiones

Dada la necesidad de llevar el liderazgo al máximo potencial para producir el cambio desde el comportamiento y el compromiso consciente de las características de nuestra cambiante realidad, aparecen movimientos en distintas dimensiones y ámbitos para describir el fenómeno de liderar.

El movimiento desde lo individual a lo colectivo: del liderazgo individual al liderazgo articulador, facilitador de procesos grupales… el movimiento de la capacidad centrada en lo intelectual a las capacidades relacionales, emocionales, mentales integradas a lo intelectual que puedan navegar en la incertidumbre y en escenarios de dinámicas de sistemas de influencia profundamente interconectado. Un movimiento desde el liderazgo basado en objetivos al liderazgo basado en procesos que permita a los miembros determinar y co-descubrir los resultados emergentes. Un movimiento desde el intentar influenciar el comportamiento del otro hacia la administración de las dinámicas polares entre estabilidad e inestabilidad, creando las condiciones que conduzcan a la identificación de los fenómenos emergentes desde donde innovar y co-crear. Un movimiento desde el poder/sobre hacia el poder/con, transformando campos sociales de miedo en campos sociales de confianza donde los grupos puedan florecer. Un movimiento desde las capacidades intelectuales hacia la integración del intelecto con el desarrollo personal mediante la modificación de modelos mentales que permitan eso. Es muy difícil que el paradigma del liderazgo jerárquico de comando y control se modifique si no modificamos los patrones y modelos mentales subyacentes, en este caso será el tránsito hacia modelos mentales y visiones del mundo que abracen el concepto VUCA y que puedan permanecer aterrizados a pesar del desequilibrio, tensión y confusión que nuestra realidad trae. Esto es un movimiento desde la percepción lineal, de causa y efecto, mecanicista hacia una percepción no lineal, contextual, holística, integral… Aparece un movimiento relevante que es el paso de liderazgos que permanecen en el centro dificultando los flujos de información hacia liderazgos colectivos que permiten la construcción de comunidades de práctica y aprendizaje que elevarán a las organizaciones , comunidades y sistemas sociales a entidades que aprenden y que pueden generar la co-creación de sistemas de influencias y de cambios en los sistemas mayores difíciles de predecir, pero claves en estos tiempos de cambios profundos, para poder ser testigos de los cambios que necesitamos ver en el mundo. Emergen de manera clara algunos patrones de comportamiento y cognitivos que tienen que ver con la creatividad, la unidad, el ritmo, como elementos relevantes en la conversación del liderazgo y de cómo las organizaciones, comunidades y sistemas sociales pueden desarrollar capacidades para maximizar la creatividad colectiva, la consciencia de la no separación y el ritmo que nos permita volver a colaborar abriéndonos a lo natural, armonioso, coherente y desde ahí abrazar las múltiples maneras de enfrentar los desafíos en esos dominios.

Esto no significa que en tiempos de crisis o eventuales necesidades, el liderazgo no adopte otras formas más primitivas, pero cada vez vemos más la necesidad de que esos retrocesos sean temporales y situacionales de manera de no ver reducido el tan esperado incremento en la integración y trascendencia cultural de los estadios de conciencia individuales y colectivos.

Hoy vemos comunidades llenas de líderes cada vez más preparados para enfrentar los desafíos sistémicos y humanos, desarrollando cada vez más resiliencia y adaptación a los cambios disruptivos, cada vez más ávidas de aprendizaje y empoderamiento. Seremos capaces de sobrellevar esta transición hacia una sociedad más justa, coherente, consciente de conservar la vida en todas sus formas, de respetar la diversidad y abrirnos a convivir con la incertidumbre, confusión, volatilidad, complejidad y ambigüedad? Seremos capaces de aprender de las capacidades de ese chofer de reparto que representa lo emergente, lo creador de significado, el aparecer del liderazgo dinámico y situacional que nace de la participación, la confianza y la co-creación?  Seremos capaces de ver más allá, de cruzar el umbral?

El Gran Olvido y el sueño del peumo

Ronald Sistek G.

 

“Todo se hunde en la niebla del olvido,

pero cuando la niebla se despeja,

el olvido está lleno de memoria”

Mario Benedetti

 

Una y otra vez me pasa que aparece algún participante de una organización alrededor de un proyecto regenerativo y me sorprendo de la capacidad de recordar que tienen…. recordar desde dónde venimos y en qué momento se generó lo que algunos llaman El Gran Olvido.

Daniel Quinn usó la expresión  de El Gran Olvido en sus libros Ismael y The Story of B para describir el fenómeno de una cultura conquistadora que elimina y a la vez olvida la riqueza de los orígenes de su cultura. Es un fenómeno que tiene una data de unos 10.000 años y coincide con un proceso que ha durado miles de años también: el paso de ser cazadores y recolectores a ser agricultores intensos, desarrollando una nueva manera de estar en el mundo. Comenzó en oriente medio en las desembocaduras de los ríos, cuyas inundaciones estacionales permitían que el suelo se regenerara solo, apareciendo la acumulación de grano, el aumento demográfico y la explosión geográfica. Fue el estímulo que culminó con la creencia de que esta era la manera natural de convivir del ser humano. Se desarrolló entonces, una cultura que en unas cuantas generaciones construyó El Gran Olvido de que conformábamos tribalmente múltiples culturas locales, que teníamos una manera de relacionarnos con nuestro ecosistema sin separación, que la experiencia colaborativa era la que hacía que estas culturas permanecieran durante decenas de miles de años bajo un juego donde ganaban los individuos, la comunidad y la naturaleza.

Desde historiadores, filósofos y teólogos  de civilizaciones como los babilonios, asirios, sumerios, chinos y egipcios, pasando por los autores hebreos de la Biblia hasta los pensadores occidentales como Sócrates, Platón y Aristóteles, todos han sido tejedores del Gran Olvido. Cómo podemos reinterpretar fenómenos históricos como el del aparecer de la agricultura desde una perspectiva cognitiva y no solo desde la reduccionista metáfora militar o de la conquista? Como sugiere Jeremy Lent en su libro The Patterning Instinct: la cultura forma valores y esos valores forman la historia. En otras palabras, cuando de habla de la recuperación de culturas locales, que valores estamos comenzando a recordar que nos ayudan a recuperar la confianza para jugar a otro juego distinto al que estamos jugando? Que capacidades perdimos con El Gran Olvido? Qué modelos mentales y visiones del mundo nos están limitando de poder recordar?

La biología evolutiva habla del ser humano como nicho cognitivo, que desarrolló capacidades para cooperar con otros y descubrir colectivamente como enfrentar distintos contextos. El aspecto social de la evolución humana pre agrícola, ha hecho argumentar a algunos investigadores que este nicho humano debería llamarse nicho cultural. Lent comenta: “de este nicho cognitivo, la cultura humana emergió como un conjunto de símbolos y prácticas  compartidas que unen a un grupo y es traspasado de una generación a otra. Y aquí tenemos un nuevo bucle de retroalimentación que considerar: en un proceso conocido como coevolución genético-cultural, la cultura ha dado forma al nicho humano tan profundamente, que ha causado cambios a nivel de genoma humano, afectando el devenir de la evolución humana.” La relevancia de esto es alta y abre dos preguntas claves: qué símbolos y prácticas son necesarias para conservar la conexión con la colaboración y con el mundo natural? Cómo reconectar con las prácticas cooperativas para enfrentar distintos contextos en nuestros tiempos de complejidad en aumento?

 

Lo regenerativo y el Gran Olvido

Los patrones degenerativos que aparecieron en el proceso del Gran Olvido  los podemos resumir en tres dimensiones de un mismo fenómeno: la percepción de separación con el mundo natural, el miedo como comportamiento subyacente a las estructuras jerárquicas emergentes y la supresión de lo femenino como corolario de las dos anteriores. Estos patrones que aparecieron hace unos 10mil años nos siguen acompañando en nuestra cultura occidental? Somos conscientes de la antigüedad del daño producto de estos patrones degenerativos?

La percepción de separación de uno con la naturaleza, derivó en nuestras dinámicas relacionales en la separación de nosotros con el otro y de nuestra separación de nosotros con nosotros mismos, en un proceso que se aceleró en los últimos siglos. Como diría Thomas Berry: “La imposibilidad del hombre para entender el cambio de consciencia (de lo que significa ver el universo como una irreversible secuencia de transformaciones y no como elementos estáticos) y su correspondiente fracaso para integrar las tecnologías humanas con las del mundo natural, son tal vez las causas más profundas de la situación tan perturbada en la que se encuentra el planeta en estos días”. El aumento en la complejidad, volatilidad, ambigüedad, incertidumbre y nuestra lenta capacidad de adaptación a esa realidad, han hecho profundizar estas percepciones de separación.

Las estructuras jerárquicas que comenzaron hace unos diez mil años, comandadas por sacerdotes, luego soldados, luego faraones, luego comerciantes como cúpula superior construyeron aceleradamente una situación de poder/sobre que nos acompaña hasta hoy. La observamos en sus variadas nuevas maneras de ejercer comando y control en nuestras organizaciones, núcleos familiares, culturas locales y como expresión global. Esta es una de las bases de la construcción del miedo como campo social subyacente para el funcionamiento de las jerarquías.

La supresión de lo femenino fue parte de esta reestructuración del poder y de una necesidad que hizo florecer una cultura patriarcal, que modificó hasta la manera de hablar, el tono de voz, la presencia y las palabras de nuestra cultura occidental. Hemos llegado a confundir este fenómeno con una lucha de género, la cual es una manifestación de la necesidad de resignificar el equilibrio entre lo masculino y lo femenino.

En la búsqueda de una nueva narrativa para recomponer la profundidad del daño generado por los patrones desarrollados en ese primer Gran Cambio paradigmático que representó el paso de ser cazadores recolectores a agricultores conviviendo en grandes asentamientos humanos, aparecen nuevos conceptos a considerar, que dan esperanza para acceder a las memorias del Gran Olvido.

En el gráfico de arriba observamos una secuencia de colores que contempla, en la medida que avanzamos hacia la derecha, la conciencia integrada representando cada una un color. En la medida que avanzamos hacia la derecha, la conciencia es más integrada y por lo tanto, cada color está representado por un meme, el cual es un estadio básico de desarrollo de la conciencia.

En opinión de Beck y Cowan, los memes (o estadios) no son niveles rígidos, sino olas fluidas, solapadas e interrelacionadas que dan lugar a la compleja dinámica espiral del desarrollo de la conciencia. Como dice Beck: ”la espiral no es simétrica sino muy compleja y no evidencia tanto tipos definidos como mezclas muy diversas. Se trata, más bien, de mosaicos, redes y combinaciones”. (ver dinámicas en espiral, D Beck y C Cowan, el trabajo de C. Graves, el trabajo de Ken Wilber; ver Reinventing the Organizations de F. Laloux)

Desde la perspectiva del comportamiento de cómo hacemos las cosas, existe una manera tradicional, convencional de realizarlas, representada por procesos lineales cercanos al límite de la ley (cumpliendo la ley) que tienen como resultado un producto o servicio y basura, algunos lo llaman “business as usual” o la manera típica de hacer las cosas. Utiliza una cantidad alta de energía y basa su accionar en la rentabilidad económica. Esta estrategia de hacer las cosas contempla los patrones que podemos decir que nos conducen a lo degenerativo. Están basados en la percepción de separación donde la naturaleza está disponible para servir al ser humano y hacia donde se devuelven los excedentes del proceso. El poder/sobre se manifiesta en el pensamiento lineal, en el afán de reducir costos y maximizar utilidades, incorporando la reducción de costos pagada por el medio ambiente, las futuras generaciones y la mano de obra barata o esclava que hoy asciende a unos doscientos millones de personas.

Luego aparece una manera ecológica o verde de realizar las cosas, que es un poco más eficiente, representada por una conciencia un poco más integrada, estrategia sobreutilizada para desde el marketing sacar una ventaja competitiva frente a la competencia. Se utiliza menos energía sin embargo sigue siendo deficitaria dado el estado de sobrecarga a nivel ecosistémico, social e individual en el que estamos.

Luego llegamos al manoseado concepto de sustentabilidad, el cual desde la teoría llama a la mejora del bienestar de la población sin comprometer la calidad de vida de futuras generaciones, lo que la pone en un lugar relevante al momento de revisar comportamientos. Utiliza menos energía, es más eficiente que el estado anterior ecológico. En la práctica la sustentabilidad ha ido por el concepto del equilibrio del daño, entonces el daño que produzco en mis procesos lo equilibro para neutralizar el daño, independiente de la estrategia que utilizo para ese equilibrio. Hay mucha gente que trabaja con el concepto teórico de sustentabilidad genuina que merecen todo el respeto.

Sin embargo, para muchos pareciera que llegó el tiempo en el cual se hace necesario construir nuevos conceptos que hagan sentido colectivo para impulsar un nuevo comportamiento más allá de la sustentabilidad.

Es así como aparece el concepto de restaurativo, cuyos procesos utilizan menos energía y dejan un balance positivo en el ambiente donde ocurre el proceso, no necesariamente un balance sistémico. Esto es necesario pero no suficiente para modificar el daño acumulado en la sobrecarga de los límites planetarios. En este comportamiento aparecen estrategias económicas como la economía circular, la economía ecológica, la economía azul, etc.

Entonces emerge el concepto de regenerativo, que siguen en la línea de menor utilización de energía pero se le agrega una dimensión que para mi es relevante para nuestros tiempos de volatilidad, confusión y complejidad. Tiene que ver con una nueva identificación, con recordar desde donde venimos, con reencantarnos con el mundo natural, con ser naturaleza al momento de tomar decisiones, con reconstruir una cultura de ganar, ganar, ganar (individual, social, y ecosistémico), tiene que ver con una modificación paradigmática, con una transformación desde el aprendizaje, tiene que ver con el hacer sentido colectivamente, con la construcción colectiva de significado y con el mantener esa filiación con el mundo natural. Tiene que ver con volver a la percepción de la total interconexión e interdependencia de todo, a la no separación; al restablecimiento de la confianza como comportamiento subyacente y al abrirnos a la vulnerabilidad como un comienzo para restaurar la supresión de lo femenino.

Algunos hablan de un estado intermedio que llaman reconciliatorio, entre lo restaurativo y lo regenerativo. Es un concepto interesante para describir una estrategia para el cambio a un nivel más profundo, al nivel de las conversaciones que son necesarias abrir.

“Lo que necesitamos es enamorarnos del mundo natural de nuevo” como diría Peter Senge, al conversar de como dejar de intervenir las zonas sobresaturadas y regenerar sistémicamente los ecosistemas naturales y humanos como estrategia de regeneración. Reconectar con el ritual y la ceremonia que hacía a nuestros ancestros permanentemente recordar a dónde pertenecemos y que somos una manifestación de la naturaleza teniendo una experiencia humana. Esa identificación es la que nos hará suspender el desarrollo de patrones degenerativos y sumarnos a lo regenerativo. Aparece aquí desde la perspectiva económica, lo que Charles Eisenstein llama la economía sagrada (Libro: Sacred Economics: Money, Gift and Society in the age of Transition), cuya síntesis podríamos decir que es: Para construir una nueva visión de economía no es en absoluto suficiente mejorar las metas e intenciones de nuestro sistema y comportamiento humano, y mantener las metodologías subyacentes para alcanzar un mejor sistema. En este ensayo intento remover el contexto cultural -y organización neuronal inconsciente- de la separación. Solo al remover este contexto es posible verdaderamente abrir el espacio para una nueva manera de pensar la economía, desde un nuevo arreglo neuronal o narrativa del inter-ser. Para lograr este objetivo, propongo una mirada del pensamiento económico convencional donde éste no tiene fallas éticas ni de inteligencia, sino que no es más que un reflejo de la concepción del ser separado.(resumen de revista Polis)

La regeneración necesita transformación. Transformar la percepción de separación en no separación o interser, la percepción del poder/sobre en poder/con, la percepción de miedo en confianza, la supresión de lo femenino en equilibrio de energías masculina y femenina, apertura a la creatividad y vulnerabilidad.

 

Como nos transformamos desde el aprendizaje?

Desde la perspectiva del aprendizaje, como podemos esperar aprendizaje y transformación en los adultos?

Por ahí por los años 30, uno de los líderes en norteamérica que establecieron la educación adulta como un campo profesional, Eduard Lindeman, definía su ideal como: “una empresa cooperativa en aprendizaje informal no autoritario, cuyo propósito base es descubrir el significado de la experiencia; una búsqueda de la mente que excava hacia las raíces de los preconceptos que formulan nuestra conducta; una técnica de aprendizaje para adultos que hace a la educación coincidente con la vida y por lo tanto eleva la vida misma al nivel de una experiencia de aventura…” Las teorías de aprendizaje transformativo proveen una fundación para ideales como este al explicar las dinámicas de aprendizaje que se incorporan al excavar en las raíces de nuestras creencias y preconceptos y, como resultado de esto, cambia la manera de como construimos significado de la experiencia, como diría Jack Mezirow (Transformative Dimensions of Adult Learning)

La profundidad del aprendizaje la podemos identificar a nivel de cognición, de metacognición o de aprendizaje transformativo o aprendizaje epistémico, lo que implica la transformación a nivel paradigmático.

 

Esto significa que la necesidad real de aprendizaje para poder generar un proceso o diseño regenerativo a nivel masivo, implica el trabajo de aprendizaje a nivel epistémico, a nivel transformativo recordando los paradigmas regenerativos que nos permitieron vivir durante miles de años bajo patrones de unidad, equilibrio y colaboración.

Desde ser eficientes en el camino de hacer las cosas mejor, pasamos a un segundo nivel de profundidad que tiene que ver con el examinar nuestras reencias y desde ahí poder hacer cosas mejores; el nivel de profundidad que nos interesa es el que sigue, incorpora un trabajo a nivel de paradigmático, es decir que incluya corazón, cabeza y manos, sus tres dimensiones, éticas, ideas y prácticas, lo que produce transformarnos al ver las cosas diferente. Al hacer conciente estas manifestaciones cognitivas más profundas nos abrimos al verdadero cambio, a la verdadera transformación desde el aprendizaje, un proceso que cuando se produce a ese nivel, es sin retorno, es como cuando uno aprende un nuevo idioma…. Es inevitable entenderlo!

 

El sueño del peumo

El terreno donde se está ejecutando el proyecto que partí comentando, un proyecto de desarrollo comunitario, estrategias de aprendizaje y diseño regenerativo,  tiene flora nativa y varios peumos adultos dentro de él.

Volviendo a la experiencia con el participante de la organización, que me sorprendió, en medio de una planificación alrededor del proyecto dijo: “me gustaría que durante toda la vida de este proyecto, nos abramos a escuchar el sueño del peumo, escuchar su voz discreta, amorosa y profunda”…. No pude evitar la emoción de sentir que estamos recordando, haciendo desvanecer las nieblas del Gran Olvido, ese olvido que está lleno de memoria.

Cómo aprendemos a ser naturaleza y actuar desde ahí? Cómo hacemos para incorporar la no separación o interser en nuestra visión del mundo y la integramos en nuestros proyectos? Cómo fomentamos el compartir nuestros sueños y el trabajo colaborativo como estrategia para acelerar la necesidad de transformación y construcción de culturas locales? Cómo suspendemos las maneras patriarcales que tenemos para abrirnos a reconocer el poder de la vulnerabilidad y de lo femenino en estos tiempos de cambios profundos y complejidad en aumento? Cómo reaprendemos a aprender? Cómo escuchamos la voz profunda, amorosa y discreta del sueño del peumo?

Todo está conectado.

La economía y el fenómeno emergente

Ronald Sistek G.

“La naturaleza del mundo en el que yo vivo y en el que me gustaría que ustedes vivieran, todos ustedes y todo el tiempo es profundamente interconectada e interdependiente… a pesar que ni yo mismo vivo en él todo el tiempo y hay momentos en los que me descubro creyendo que hay algo como una cosa que está separada de otra”….

Gregory Bateson

 

Hoy mi padre cumpliría 87 años. Decidió alejarse de esta dimensión hace poco más de quince años. Te celebro!. Es 30 de diciembre de 2015.

A propósito de la velocidad de cambio en la que estamos sumergidos y de cómo el fenómeno emergente ocurre, recordé esta historia.

Un día de noviembre del 89 llegué a casa y fui a saludar a mi padre que estaba en la salita viendo televisión. Al entrar  lo vi sentado en el rincón del sofá que usaba siempre, mirando fijamente la televisión y con lágrimas en los ojos…era primera vez que lo veía llorar. Le pregunté qué le pasaba;  me respondió: “nunca pensé que iba a estar vivo para ver esto…”. Miré la pantalla y vi unos tipos golpeando y destruyendo un muro…era el de Berlín.

Le dije: tu hermano!…lo vas a poder ver!…y pensé: mi primo…lo vamos a poder conocer!..Y claro, él había dejado todo el 49, padres, hermano y sobrino incluido recién nacido. Nos abrazamos un buen rato…

Mi padre nació en la Checoeslovaquia post primera guerra y durante los primeros años de la guerra fría decidió un día escapar del destino que tenían muchos de sus pares en la industria del carbón o uranio…y nunca pensó que el sistema que dejó,  que parecía perenne, se desplomaría….aprendió a vivir en una realidad donde sus seres queridos no eran accesibles, a veces por correspondencia sí…..Y ocurrió que ,  después de 41 años volvió a ver a su hermano en una primavera del 91…tiempo después conocimos a nuestro primo Milan y su familia….

La caída del muro de Berlin representa el resultado emergente de la profunda interconexión e interdependencia de las infinitas redes de relaciones que existen en las múltiples dimensiones de la realidad y de la construcción de significado individual y colectivo. Es una manifestación del cambio cuando el dolor de cambiar es menor que el dolor de permanecer igual.  

Me pasa con este “cambio de época” en el que estamos inmersos, del paso desde una sociedad de crecimiento industrial hacia una sociedad que sostenga la vida en todas sus formas (ver “Epoca de cambios o un cambio de época” http://wp.me/p74uko-8D ), que “nunca pensé que iba a estar vivo para ver esto”…presenciando también el decaimiento de un sistema dominante, cuya teoría económica transformamos en una doctrina después de la segunda guerra y  luego sobrevaloramos,  con la caída del muro. Y claro, era una teoría…y la transformamos en doctrina porque nos negamos a la posibilidad de reflexionar respecto de los fundamentos de ella, como diría Maturana.

Ya lo decía Gregory Bateson por allá por el año 1972: temas como las crisis contemporáneas en la relación del hombre con su ambiente, el misterio de la evolución biológica, la gramática de una oración, la naturaleza del juego,  solo pueden comprenderse en términos de una ecología de la mente o ecología de las ideas (Bateson 1972).

La complejidad e interconexión de la realidad hace impredecible el momento de la emergencia del fenómeno.

Así como un día de noviembre del 89 amanecimos con la noticia de la caída del muro de Berlín… un fenómeno emergente de la naturaleza interconectada de todas las mentes… cual será el fenómeno emergente que modifique la manera de ver este paradigma dominante? Cómo hacemos sentido de los límites del crecimiento? Cómo nos abrimos al desarrollo local, bioregional, considerando y potenciando las culturas locales para poder pensar el mundo global de otra manera? Como accedemos a una ecología de la mente coherente con los desafíos extremos que tenemos y cómo nos hacemos responsables del mundo que queremos ver y dejar a las generaciones que vienen?

 

Economía: Oikos nomos o cuidar la casa o la ley de la casa

Desde la economía, emergen nuevas estrategias desde movimientos de base, desde la academia más despierta, desde empresarios conscientes, desde lo pequeño y fundacional… y desde el mainstream; conceptos, teorías y modelos como el desarrollo a escala humana, la economía del bien común, economía viva, economía circular, economía azul, economía consciente, economía de la felicidad, economía ecológica, economía del regalo, economía del bienestar, economía colaborativa, economía sagrada, nueva economía, por nombrar algunas….todas con una pauta común, algunas basadas en el empoderamiento del consumidor (cada vez menos consumista),  en la consciencia individual y del colectivo como herramienta para su desarrollo, en el renacer y florecer desde el poder de lo local, en el transformar procesos lineales en ciclos circulares o como diría Bateson: desde la lógica de la causa-efecto a la metáfora que es la lógica de la naturaleza… una liberación del potencial creativo del ser humano para reconectar con el bienestar y la vida simple. Todas ellas, algunas con data de milenios como herencia de nuestros ancestros y sus culturas del regalo, otras de décadas de desarrollo, otras más jóvenes, son la semilla de la reflexión respecto de los fundamentos de nuestros haceres en esta dimensión económica. Representan la transición del paradigma del crecimiento perpetuo al desarrollo genuino, al bienestar, al concepto original de economía, a la regeneración, al cuidado de la casa.

Son varios los motivos que se esgrimen para justificar el crecimiento perpetuo….cada vez son más grandes también las consecuencias de esa supuesta necesidad de crecimiento. Hoy reconocemos varios puntos ciegos de nuestro sistema económico dominante, uno de los más elocuentes es que en el afán de reducir costos para maximizar utilidades que den sentido a las inversiones, la manera más sencilla de efectuarlo es que otros paguen esos costos. Existe hace décadas un subsidio enorme que no queremos ver porque es doloroso verlo, un subsidio del cual nadie se hace cargo porque son voces no presentes en las tomas de decisiones. Hoy gran parte de esa reducción de costos es asumida por la Tierra y por las futuras generaciones , dos voces que silenciamos permanentemente.  Parte de este subsidio también lo pagan los más pobres y los centenares de millones de esclavos que todavía existen en el siglo XXI. Hoy necesitamos un planeta y medio para restaurar el daño de la inconciencia. Hoy estamos viendo las consecuencias de lo que un día calificamos como progreso. Lo que no nos preguntamos fue el progreso de qué?… del buen vivir?…de la felicidad?….del compartir?….de la equidad? Cómo internalizamos la totalidad de los costos de nuestros emprendimientos y negocios en nuestros análisis? Cómo dejar de ver las externalidades negativas como asuntos separados de nuestras acciones?

 

El patrón detrás del patrón

Ahora bien, cual es el origen de este comportamiento humano?, cual es el patrón subyacente de esta ceguera? Para mi, una de las reflexiones fundamentales de este punto ciego tiene que ver con la percepción de separación. La separación de nosotros con la naturaleza,  con el otro y  con nosotros mismos. Tres dimensiones de una realidad que nos tiene en estado de sobrecarga en estos tiempos. Cuál es el límite entre nosotros y el otro? Entre nosotros y la naturaleza? Nuestros antepasados no tenían una palabra para “naturaleza”…sí tenían expresiones para la madre Tierra, el padre Sol, los astros….pero cómo tener una expresión para algo que somos nosotros mismos? No hay una separación real entre nosotros y la naturaleza….si pensamos por un momento en el aire que respiramos…no podemos pasar muchos minutos sin respirar…y cuál es el límite entre nosotros y el ambiente? es nuestra nariz?, nuestros pulmones?, nuestra sangre?, la piel?…nosotros respiramos el aire o el ambiente nos respira a nosotros?… La separación es una ilusión y, desde varias perspectivas, una abstracción para sostener un modelo mental limitante de poder-sobre.  La separación es el producto del desarrollo de un patrón basado en el miedo que nos acompaña hace miles de años desde la emergencia de las primeras jerarquías. No es el miedo que sentimos al depredador natural de nuestra especie, sino el miedo como comportamiento subyacente del campo social de una sociedad separada, estratificada, desvinculada, polarizada, patriarcal, violenta.

Todas las especies sobreviven en un nicho. Por primera vez hay  claridad en que nuestro nicho como especie es la biosfera completa, geográficamente es el planeta Tierra…. Cuál es la conciencia que esto requiere? Cómo reencantarnos con el mundo natural?  Cómo construimos una nueva narrativa económica que logre poner atención en la profunda interconexión e interdependencia de todo fenómeno… como construimos una historia basada en la vida en nuestro nicho en armonía con otras especies?… En palabras de John Ruskin: “No hay riqueza como la vida: la vida, incluyendo todo el poder de amar, de jozar y de admirar”…. cómo hace la naturaleza para “cuidar la casa”? Entendemos a la Tierra como nuestra casa? Qué debemos conservar del modelo dominante para realmente cuidar la casa, cuidar la vida, el gozo y la admiración, y dejar una mejor casa a las futuras generaciones?

Qué tenemos que aprender todavía como especie…qué tenemos que recordar?….cómo regeneramos la sobreexplotación de recursos naturales, el envenenamiento del suelo, del aire y del agua, la esclavitud del siglo XXI, la imposibilidad de pensar en las futuras generaciones? Cómo construimos transiciones coherentes entre el modelo dominante y la economía que será capaz de sostener la vida compleja sobre la Tierra? Cual será nuestra nueva metáfora?

Quizás nos sorprendamos, como mi padre, de estar vivos frente a un fenómeno emergente de la profundidad de la caída del muro de Berlín. Pero esta vez será el muro de la codicia, de la separación, del ego, de la inequidad, de la linealidad,  el que debemos derribar.

 

¿Epoca de cambios o un cambio de época?

Ronald SistekBlog

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Seremos testigos en los próximos años en la Tierra,  de la mayor velocidad de cambios que cualquier generación humana haya visto.

No hay duda que existen cambios profundos en nuestros días y que la velocidad de los cambios se hace cada vez más vertiginosa. Pareciera un patrón que se repite en las teorías de muchos y en las prácticas de otros tantos.  Nuestra civilización está atravesando por un umbral, un cambio fundamental de nuestra visión del mundo en cuanto a nuestra relación con la naturaleza, nuestra relación con el otro y nuestra relación con nosotros mismos;  este patrón vuelve a aparecer una y otra vez conectando haceres, patrones y procesos. Sin embargo, el cambio permanente, que en el tiempo se ha ido profundizando, así como su velocidad, no hacen sombra a la realidad de que no solo estamos ante una “época de cambios” sino que ya entramos hace un tiempo en un “cambio de época”, un cambio paradigmático en nuestro entendimiento del mundo y de la vida, un nuevo hacer, pensar y sentir; una época donde, si somos capaces de hacer frente a los desafíos humanos, podríamos ser testigos de su florecer.

Desde una sociedad de crecimiento industrial hacia una sociedad que sostenga la vida, como diría Joanna Macy; desde un entendimiento del ego disociado del eco hacia una integración del ego y eco o la integración de la mente (noosfera), cuerpo y biósfera, como propone Ken Wilber; desde una mirada cartesiana hacia una mirada ecológica que nos integra horizontalmente con todos los seres vivos, como plantea Fritjof Capra; de un mundo creado por el privilegio a un mundo creado por la comunidad, como sugiere Paul Hawken; desde un paradigma mecanicista hacia un paradigma holístico como evoca Morris Berman; desde un sistema basado en el Ego hacia un sistema basado en el Eco, como lo expresa Otto Scharmer; de la dominación a la colaboración o desde el Imperio hacia la Comunidad de la Tierra, como lo comparte David Korten.  Así lo describen filósofos, físicos, economistas, sociólogos y tantos otros que se me escapan.  Korten acuñó el concepto del Gran Cambio, que lo hemos tomado varios como emblema de éste cambio de época,  empatizando profundamente en la escencia y el alcance del mismo. Esta es la naturaleza del cambio que estamos experimentando: paradigmas que emergen y paradigmas que se disuelven permanentemente.

Los desafíos humanos pasan de desde dónde nos movemos para escuchar y decir lo que decimos, comprendiendo el poder de las palabras… desde la apertura a la vulnerabilidad, hasta la cocreación de un nuevo sistema económico y político que sostenga las bases de todo lo que está entremedio de estos haceres.  Aunque quizás el mayor de los desafíos sea despertar de este agónico umbral de una crisis terminal para el ser humano, producto de unos 5.500 años de herencia de jerarquías, supresión de lo femenino, racismo, violencia, depredación y sobrecarga ambiental,  injusticia económica y desconexión con nuestras raíces… y con nuestra naturaleza; poco más de 150 años de consumo y sobreconsumo de combustibles fósiles, degradación de suelos, profundización de lo individual, acumulación desmedida; poco más de medio siglo desde que transformamos una teoría económica en una doctrina lo que nos impide reflexionar sobre sus fundamentos , como diría Humberto Maturana ….en palabras de David Korten: ”Liberarnos de estas patologías depende de una solución en común: reemplazar las culturas e instituciones de dominación subyacentes del Imperio por las culturas e instituciones cooperativas de la Comunidad de la Tierra.”

Y qué emerge en el medio? En esta transición?:  la coherencia en el vivir a escala humana, la consciencia de quienes vienen más adelante, el honrar desde donde venimos, el preservar la sabiduría en general y la sabiduría ancestral en particular, el legitimar al otro, el respeto como amigo de la reflexión crítica de los fundamentos de nuestros haceres, la no violencia, la sanación del trauma individual y colectivo, la reconexión profunda con la naturaleza, con nosotros mismos y con la comunidad….entre otros… y el frenar lo que sabemos que no funciona.

Desde todas las fuentes de conocimiento se hace ver este cambio de época y la evolución de los desafíos humanos: …desde la psicología integrativa, la biología evolutiva que sumada a varios conceptos del pensamiento sistémico dieron origen a la teoría de los sistemas vivos y  a la teoría general de sistemas, desde las matemáticas de la complejidad, desde la física subatómica, desde la cibernética, desde la neurociencia , la neuroplasticidad, la arqueología, la espiritualidad y de a poco desde la economía, por nombrar algunos. Emergen desde hace unos años conceptos como autoorganización, autogestión, regeneración, lenguaje de patrones, autoregulación, redes, comunidades de práctica, estructuras disipativas, propósitos evolutivos y un largo etcétera que comienzan el proceso de ecoalfabetización de esta nueva realidad,  de una nueva narrativa que debe dejar atrás la narrativa de la separación.

Hay cierto acuerdo y mucha evidencia en el diagnóstico. Pero hay escasa consciencia del tiempo en el cual se debe lograr este cambio de época. Unos hablan de dos a tres décadas….. los más ilusos piensan en cinco a diez décadas con alta confianza en la tecnología. Me reconozco en el primer grupo…qué debemos hacer en las próximas 24 horas, la próxima semana, el próximo mes para profundizar, comenzar, continuar nuestra transición interior y exterior hacia esta Nueva Epoca? Cómo nos apoyamos entre nosotros para que esto pueda ser una realidad? Qué queremos conservar de lo que existe para poder acelerar el cambio? Cómo queremos ser recordados?…como la generación que logró hacer el cambio a tiempo? Cuál es nuestra verdadera canción?

Aquí una inspiración de la canción de Susan Osborn: La Cadena de la Vida

“Yo veo donde estoy ahora en la mesa de la cosecha.

Antes de mí fue el arado y los árboles que crecían en bosques.

Desde aquí hasta el horizonte , hay una cadena de vida detrás de mí .

Cada nueva generación emergiendo de la que fue la anterior.

Veo a los jóvenes que vienen, corazones abiertos y esperanzados… .

Su sueño será desplegarse sobre el terreno que dejemos detrás nuestro.

Tomen lo mejor de lo que les dan . Hagan de la vida un alegre baile.

Y en algún lugar del tejido , ustedes también escucharán la canción.

Estoy haciendo mis hombros fuertes para que los jóvenes se puedan subir.

Pisando ligeramente sobre las espaldas de los que me sostienen ;

Es una cadena de vida sin fin , siempre nueva y siempre flexible,

Agradecido el corazón por la oportunidad de estar vivo.”